Leopoldo D. Vázquez Reyes
Académico de la UNAM y fotógrafo de BioPic A.C., enfocado en la conservación de la biodiversidad del Trópico Seco Mexicano.
1 de Marzo de 2026, Papalutla, Copalillo, Guerrero, 41061, México
El agua que baja desde los bosques de las grandes cumbres del centro de México comienza un intrincado camino hacia el sur, siguiendo las serranías moldeadas por la fuerza de la Tierra a lo largo de incontables siglos. Hoy, conocemos este paisaje como la cuenca del río Balsas, que termina su recorrido en el Pacífico, entre Guerrero y Michoacán. El Alto Balsas, en Puebla y Guerrero, es la zona de la cuenca que se encuentra más dentro del territorio. En este espacio, las sierras provocaron el aislamiento de los seres vivos y con el paso del tiempo, evolucionaron numerosas especies únicas de plantas y animales. En la actualidad, más de la tercera parte de las formas de vida en el Alto Balsas son endémicas para nuestro país. El río funciona como un corredor que comunica la costa del Pacífico con el interior de México; por ello, el Alto Balsas tiene una afinidad tropical. Además, en las zonas más elevadas de las sierras, el clima es más fresco, permitiendo la presencia de bosques de encino, donde las plantas y animales se asocian con el norte de América y las zonas montañosas del centro del país. La región alberga una biodiversidad excepcional, que de acuerdo con los estudios realizados, permitiría su designación como una Reserva de la Biósfera. Dentro del Alto Balsas, late el corazón de la identidad biológica de México. La impresion de esta exposición fue posible gracias al financiamiento del proyecto UNAM-DGAPA-PAPIIT IA208124, a cargo de Leopoldo D. Vázquez Reyes.
